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Bebés con smartphones y tablets


No puedo evitar que me llame la atención ver a niñ@s muy pequeñ@s, incluso bebés, conectados a una tablet o al móvil de sus padres y madres, mientras comen, cuando van de paseo en la silla o en el coche. Cuando mis hij@s tenían esa edad los smartphones aún no estaban en el mercado, así que no tuve que lidiar con este problema, la televisión era la alternativa y su disponibilidad en cualquier sitio no era la misma ni mucho menos . Estoy segura que debe ser una gran tentación tener al niñ@ "entretenido" para que coma fácilmente , no proteste cuando va en su silla o en el coche y no moleste cuando tenemos cosas que hacer, y la tablet o el smartphone puede ser la "solución" a esos pequeños problemas cotidianos. 

¿Qué inconvenientes tiene esta utilización de dispositivos electrónicos en niñ@s pequeños?

- Un niñ@ así conectado es un niñ@ que durante ese tiempo está aislado y no quiere jugar a nada.

- Es un tipo de entretenimiento que no requiere de ningún esfuerzo por parte del niñ@, no estimula su creatividad ni su imaginación y no necesita ningún ejercicio físico. 

- Estos dispositivos electrónicos pueden generar adicción si no se aplica por parte de los adultos los límites adecuados.

- Un niño que no juega con otros niños y no hace deporte tiene un riesgo alto de padecer obesidad y sufrir problemas posturales

- Según un estudio del Dr. Ben Carter el uso desmedido de tablets, smartphones y portátiles, en especial unos 90 minutos antes de ir a dormir, produce una cantidad inadecuada de sueño, mala calidad del mismo y somnolencia diurna excesiva.

- En algunos niños, el uso de visión cercana durante mucho tiempo puede producir defectos de graduación como hipermetropía, astigmatismo o incluso estrabismo.

- L@s niñ@s que utilizan estos dispositivos desde muy pequeñ@s pueden tener problemas de atención y falta de tolerancia a la frustración. 

- El uso de móviles o tablets antes de los 2 años, según algunos estudios, puede retrasar la adquisición del habla.

Con todo esto no quiero dar a entender que los dispositivos electrónicos sólo tienen riesgos e inconvenientes, pero sí quiero incidir en que antes de los 18-24 meses ningún niñ@ debería utilizarlos, y después de esa edad únicamente con fines educativos, en presencia de un adulto y en tiempos muy cortos y controlados. Entre los 2 y los 5 años no más de una hora al día.También aclarar que en todas las edades el uso de estos dispositivos tiene riesgos específicos. Puedes encontrar más información pinchando en los siguientes enlaces:

https://escueladepadresaccesible.blogspot.com/2018/10/fortnite-y-adiccion-los-videojuegos.html?m=1

https://escueladepadresaccesible.blogspot.com/2018/08/el-dilema-del-movil.html?m=1

https://escueladepadresaccesible.blogspot.com/2018/08/contrato-para-el-uso-del-telefono-movil.html?m=1

https://escueladepadresaccesible.blogspot.com/2018/08/adolescentes-y-moviles.html?m=1

Apasionante tarea educar.






La paga como recurso educativo

La paga está en desuso, parece que últimamente los padres nos inclinamos más por dar dinero a los niñ@s/adolescentes cuando lo piden, de tal manera que podemos llegar a perder el control de cuánto dinero les damos.
Yo creo que la paga es un buen recurso educativo, l@s niñ@s alrededor de los 7 años ya son capaces de sumar y restar y por tanto es un buen momento para aprender a manejar su propio dinero. La frecuencia semanal les permite controlar mejor que en períodos más largos.
La educación financiera en la familia puede comenzar también en este momento que l@s niñ@s son capaces de comprender conceptos como el gasto y el ahorro. 
Nuestro ejemplo como consumidores es fundamental para el aprendizaje de nuestr@s hijo@s. Enseñarles a elegir productos, buscar ofertas y no dejarse llevar por la publicidad o las preferencias de un/a amig@ se debe aprender en casa.
La paga es también una oportunidad para que se hagan responsables y aprendan a manejar la frustración, cuando los niñ@s administran su propio dinero son capaces de plantearse metas y objetivos y aprenden a demorar su recompensa y saber que no todo se puede tener de inmediato.

¿Y cuánto dinero hay que dar?
Pues para responder a esta pregunta habrá que observar a nuestr@ hij@ y ver cómo maneja el dinero, si ahorra y/o en qué lo gasta. 
Como criterio general yo diría que siempre es mejor que vayan justos, les hace valorar más el dinero y les pone más difícil el acceso a determinadas adicciones.
También es importante, una vez que decidimos dar paga, acordar qué gastos ya no vamos a pagar y tendrán que asumir con su dinero: chuches, salidas de ocio con sus amigos, caprichos... 
Lo que no tendría mucho sentido sería dar paga y seguir pagando todo, pretendemos que se organicen, planifiquen y tengan cierta capacidad de ahorro. 
Como ejemplo, podríamos dar a un niñ@ de 7 años un euro a la semana y a uno de 14 años entre 5 y 10 euros, y a un@ de 17 años entre 10 y 20 euros. Dependiendo siempre por supuesto de los gastos que van a asumir y de la capacidad económica de la familia.

Y ¿podemos utilizar la paga como premio o castigo?
Pues ante esto los profesionales de la psicología dicen que es contraproducente retirar por completo la paga, pero sí podría verse aumentada o reducida en función de la participación en las tareas del hogar que le corresponden. Por ejemplo, si damos la paga el domingo y ese día el cuarto está hecho un desastre podríamos reducir un poco la paga por no haber cumplido sus responsabilidades, y también podríamos aumentarla por participar en tareas extra como podría ser ayudar a limpiar el coche.
También es importante considerar "sagrados" los ahorros de nuestros hijos, no pueden ser objeto de castigo, perdería valor su capacidad de ahorro si pudieran perderlos en cualquier momento. 
En conclusión, creo que es bueno dar una paga a nuestros hijos más que pagar todos sus gastos según van surgiendo, les ayuda a madurar, a obtener autonomía, hacerse responsables, aprender a manejar el dinero y a ser conscientes de su valor.
Es una tarea apasionante educar, ¿o no?


Afrontar un suspenso

En las fechas que estamos es muy probable que ya hayamos recibido las notas de la primera evaluación de nuestr@s hij@s o estén a punto de llegar. Y... ¿qué hacemos si hay algún suspenso?. 
Afrontar un suspenso supone frustración, para el chic@ y para la familia, a veces los padres lo entienden como un fracaso personal y llega la duda de si se le habría podido ayudar más, de qué futuro tendrá.... y se empieza a pensar la "charla" que le vamos a dar.
Normalmente con los adolescentes las respuestas muy drásticas no sirven de nada, y suelen funcionar mejor aquellas reacciones que van acompañadas de calma, seguridad, decisión y confianza.

Las situaciones que pueden llevar a este fracaso pueden ser diversas. Si nuestr@ hij@ no ha estudiado y la consecuencia se veía venir está claro que una decisión (no estudiar) ha tenido sus consecuencias (suspender). Pero a veces la situación no es tan sencilla y resulta que a pesar de haber estudiado nos encontramos con el suspenso, ¿cómo reaccionar entonces?.

Está claro que el estudio no ha sido eficaz, puede ser por falta de organización y previsión, por un mal aprovechamiento de las clases, falta de atención, dificultad de la asignatura... en fin, mil posibilidades. De cualquier forma lo importante en este caso, de un suspenso puntual, no achacable a una falta evidente de estudio, no podemos "machacar" a nuestr@ hij@, pero sí podemos hacerle ver qué le ha llevado a esta situación y también que esta situación tiene consecuencias.

Ayer mismo les decía a los padres de mi clase que nuestr@s hij@s entienden como derecho lo que realmente son privilegios que deben estar asociados al cumplimiento de sus obligaciones, me explico, el ocio, la paga, salir con los amig@s...  no es un derecho, es un privilegio que se obtiene cuando hemos respondido correctamente a nuestras obligaciones, mientras nuestras responsabilidades no estén cumplidas no deberíamos tener privilegios ¿no?. Y es importante que nuestr@s hij@s lo entiendan así, sobre todo aquellos que necesitan de una motivación externa para estudiar, hay algun@s adolescentes que están internamente motivad@s, y estos, además de que es mucho menos probable que fracasen, no necesitan de este incentivo exterior.

También es muy importante que el esfuerzo tenga consecuencias, si ha habido esfuerzo y las notas no han sido del todo buenas, el esfuerzo debe tener algún premio, puede ser nuestra valoración y/o el apoyo de los profesores, para dar confianza y autoestima y que el chic@ no se nos venga abajo y se motive para continuar esforzándose.

En definitiva, ante un suspenso debemos tener calma, no montar un drama y mostrar seguridad en las decisiones que tomemos, con los adolescentes, ya sabéis que siempre hay que negociar, lo ideal es que los chic@s conozcan las posibles consecuencias que puede tener que no cumplan correctamente con su responsabilidad de estudiar y puedan tomar decisiones sabiendo a lo que se enfrentan.

Suspender tiene también un lado positivo, significa una oportunidad para aprender de algo que no estamos haciendo bien, darnos cuenta de que hay que hacer cambios y tomar medidas para enderezar la situación. Si a estas alturas del curso nos encontramos con un suspenso es momento de tomar las riendas y rectificar, todavía queda mucho curso por delante para poder hacer mucho mejor las cosas.

¿No es apasionante la tarea de educar?




De mochilas y autonomía

Hoy, mientras aparcaba iba viendo cómo llegaban al colegio l@s niñ@s de primaria acompañados de sus madres y padres. Me he quedado observando quién llevaba la mochila o la bolsa de la merienda, para mi sorpresa los tres que he visto pasar eran los adultos quienes llevaban la "carga", y los niños jugueteaban alegremente alrededor sin llevar nada en las manos.
En ningún caso parecían bultos que los niños no pudieran transportar, de hecho, supongo que al llegar al colegio los llevarían hasta sus aulas.
Y esto me hace reflexionar ¿qué estamos haciendo con nuestros hij@s cuando ni siquiera les damos la responsabilidad de llevar sus cosas?. ¿Qué adultos estaremos construyendo?
Ya se habla de la llegada de una "generación blandita" con madres y padres que además de llevar la mochila piden que no se premie a los mejores para que los niñ@s no se "traumaticen" y que hacen los deberes a sus hijos que previamente han consultado en los grupos de whatsapp (pincha aquí para saber más de estos grupos) para que sus hij@s lleven siempre los deberes y no sufran "la frustración" de ver cómo el profesor les regaña o les pone una mala nota.
Se habla también en los colegios de niñ@s que al caerse en el patio no se levantan, se quedan esperando a que "alguien" los levante del suelo cuando pueden hacerlo perfectamente ellos mismos. 
Y todo esto tiene mucho que ver con la tolerancia a la frustración, sólo aprendemos a hacernos autónomos, independientes y maduros cuando nos ha tocado enfrentarnos a la frustración, cuando hemos recibido un no, cuando hemos tenido que hacer aquello que no nos apetecía y cuando la vida nos ha enseñado que muchas veces hay que posponer los propios deseos. (Pincha aquí para leer más sobre tolerancia a la frustración).
Cuando llevamos la mochila a nuestr@ hij@ le quitamos autonomía y responsabilidad y le estamos dando un mensaje: "tú no puedes", cuando le hacemos los deberes le estamos diciendo "tú no puedes", cuando resolvemos sus problemas sin contar con él le estamos diciendo "tú no puedes". 
Si durante nuestra infancia hubiéramos recibido permanentemente este mensaje: "tú no puedes" ¿qué clase de adultos seríamos hoy?, pues probablemente "blanditos", inseguros y con una muy baja autoestima (más sobre autoestima). ¿Cómo van a tener autoestima unos niñ@s cuy@s madres y padres no confían en ellos para hacer nada por sí mismos?.
Ayudemos a nuestros hijos a adquirir autonomía, debemos animarles a hacer todo aquello que pueden hacer por sí mismos, aunque sea difícil y tengan que enfrentarse a la frustración. Parece que nos cuesta darles alas a nuestr@s hij@s por si pudieran volar y olvidamos que el objetivo de todo lo que hacemos por ellos es precisamente ese, que vuelen, que sean autónomos, independientes y que sean felices disfrutando su propia vida y tomando sus propias decisiones. Y a ser autónomo e independiente se aprende desde la infancia, dando pequeños pasos de autonomía como llevar la propia mochila o la bolsa de la merienda. 
Cuando un niñ@ hace algo por sí mismo y no le sale bien, aprende, y cuando hace algo y lo consigue incrementa su autoestima. Cualquiera de las dos opciones es buena para nuestros hij@s. Resolver nosotr@s el problema, hacerle los deberes o llevarle la mochila no enseña nada. 
¿No es apasionante la tarea de educar?


¿Son egoístas los adolescentes?


Los padres y profesores de adolescentes tenemos a veces la sensación de que van a los suyo y que les cuesta mucho pensar en los demás. Es posible que sea verdad, el egocentrismo es una de las características propias de la adolescencia. En esa búsqueda de la propia personalidad y de la reafirmación personal el egoísmo hace su aparición como una característica evolutiva más, no debemos tomárnoslo como algo personal ni darle excesiva importancia, aunque sí podemos ayudar a nuestr@ adolescente a mirar un poco más allá de sí mism@.
Es cierto también que en adolescentes que han crecido sin límites estos comportamientos egoístas son mucho más frecuentes y también es mucho más difícil que se queden solo en algo pasajero y que llegue a instalarse en su personalidad definitiva. L@s niñ@s que viven sin límites habitualmente se han visto poco sometidos a la frustración ¿por qué?, porque no se les ha dicho NO lo suficiente y no han tenido que asumir lo que supone no poder dar cauce a los propios deseos. Hablando claro, educar sin límites (o no educar) es en potencia una fuente de crear personas egoístas y poco empáticas que no suelen tener en cuenta los deseos, necesidades y sentimientos de los demás. Si quieres saber un poco más sobre tolerancia a la frustración pincha aquí.
Potenciar la empatía es una posibilidad para contrarrestar el egocentrismo, la empatía es una habilidad que puede ser aprendida y que podemos desarrollar, a su vez la empatía mejora las habilidades sociales y la capacidad para cuidar de los demás. 

Algunas sugerencias que pueden ayudar a mejorar la empatía en l@s adolescentes:

- Establecer una buena relación de comunicación y confianza con l@s adolescentes, que sientan sus necesidades emocionales cubiertas. Es importante que experimenten que pueden contar con nosotros como padres, que generen un apego seguro. Este apego seguro se viene forjando desde la infancia. Si estamos a su lado cuando experimentan emociones negativas es más probable que ell@s hagan lo mismo con otr@s.

- Ayudar a nuestr@s adolescentes a identificar sus propios sentimientos y emociones, ayudarles a poner nombre a lo que les pasa a ell@s y a los demás y enseñarles a expresar esos sentimientos. Expresar nuestros propios sentimientos es un buen ejemplo.

- A través de situaciones reales o ficticias (cine o series) ayudar al adolescente a identificar situaciones que surgen como oportunidad para preocuparse por los sentimientos de otras personas. Ante una conducta cruel en una película podemos preguntarle cómo cree que se siente la víctima, ayudándole así a empatizar con otros.

- Ayudarles a descubrir lo que tienen en común con otras personas, humanizar lo más posible a las víctimas de situaciones que ven a diario en televisión. Si son capaces de ponerse en el lugar del otro mejorarán su empatía.

En cualquier caso, mucha paciencia y mucho cariño son necesarios cuando aparecen actitudes egoístas en los adolescentes e intentar no tomarnos su ego como un ataque personal, no siempre son capaces de conducirse de otra manera. Límites, cariño, confianza e inteligencia emocional son las claves para ayudarles a crecer y ser adultos empáticos. 
Apasionante tarea educar.






Fortnite y adicción a los videojuegos

Cada día compruebo con mis alumn@s que muchos chicos y alguna chica (muchísimas menos) tienen como ocio principal los videojuegos, y en este momento parece que el Fortnite está absolutamente de moda. Es un juego gratuito con más de 40 millones de usuarios, que se puede jugar en videoconsolas, ordenador y móvil, por lo que probarlo es fácil debido a su alta accesibilidad. . El juego en su modo Battle Royale consiste en aterrizar en una isla que va reduciendo su tamaño debido a una tormenta y sobrevivir a una batalla a vida o muerte entre 100 concursantes e ir matando adversarios para quedar el último. Pueden jugar en solitario o por equipos.
Es un juego muy adictivo, y los logros obtenidos hacen a los chavales sentirse valorados socialmente.
El mayor riesgo de Fortnite comparado con otros  videojuegos reside en su formato online y con otros jugadores, yo como madre les he prohibido a mis hijos que hablen o interactúen con desconocidos, así todo el riesgo sigue ahí.
Aunque es un juego de batalla y hay armas no es muy violento, los personajes no mueren, desaparecen y son transportados a otro lugar para comenzar una nueva partida.
Por otro lado creo que Fortnite tiene también oportunidades educativas, se aprende a jugar en equipo, estrategia, gestión de recursos, precisión, toma de decisiones, control de contingencias, logro por objetivos, aprenden a aprender, resuelven conflictos etc.
No estaría mal aprovechar este juego (u otro) para educarlos emocionalmente, controlando la ira al ser eliminados; enseñándoles a levantarse después de ser derrotados (resiliencia). También puede ser útil para que aprendan los mecanismos por los cuales nos enganchamos psicológicamente a ciertas cosas, que disfruten de las victorias y sean buenos ganadores y perdedores. Y por supuesto pueden aprender a apoyar a los compañeros que son menos hábiles intentando enseñarles trucos y tomarse con humor los errores.
Como recomendación os invito a probar a jugar y ver el juego en primera persona, de esta forma podremos dialogar mejor con nuestros hij@s ayudando a potenciar los beneficios del juego y minimizar los riesgos.

Podemos estar hablando de una adicción a los videojuegos cuando el/la  chico/a deja de hacer las tareas, se angustia cuando no puede jugar, se retrae socialmente y se aisla. También podemos hablar de adicción cuando hay una incapacidad para controlar la frecuencia, intensidad y duración de la actividad. Si encontramos estas señales en nuestros hij@s es posible que estemos hablando de una patología de salud mental y lo más razonables sería acudir a un especialista.

Y llegados a este punto ¿qué podemos hacer cómo padres?, pues establecer límites de tiempo de videojuegos, puede ser razonable que sólo jueguen los días que no haya colegio y un máximo de dos horas diarias. Es verdad, que si no tienen otra cosa que hacer es muy complicado luchar por poner el límite, por lo que también es aconsejable que les ofrezcamos alternativas de ocio, como ya he comentado en otras ocasiones, el deporte o  los grupos de tiempo libre (tipo scouts o similar) para mi son la mejor opción. 

Os animo a continuar en esta apasionante tarea de educar.


Adolescentes y alcohol, peligrosa combinación

Coma etílico, daño hepático, daños en el desarrollo cerebral y pérdida de neuronas, problemas de aprendizaje, daños en el aparato digestivo, problemas en el sistema circulatorio.
Conductas de riesgo asociadas al consumo del alcohol, como embarazos no deseados, comportamientos violentos y abusos sexuales, ya sea como víctima o como abusador, accidentes de tráfico, exposición a situaciones peligrosas y consumo de otras drogas. 
Estas son sólo algunas de las consecuencias que puede tener el consumo del alcohol en los adolescentes. A mi me da mucho que pensar.

Así todo y con estos datos en la mano, en muchos casos, nuestra sociedad sigue mirando hacia otro lado y sigue considerando el alcohol como algo socialmente admitido, minimizando la gravedad de su consumo en adolescentes (y adultos), quizá en algún caso comparando con los efectos de otras sustancias como la Marihuana o la Cocaína.

Los adolescentes se encuentran en un momento evolutivo complicado en el que se produce la creación de la propia identidad y donde se busca hacerse individuo diferenciado del núcleo familiar e integrarse en un grupo social.

Es en el contexto de esta búsqueda de su lugar en el grupo es donde suele comenzar el consumo de alcohol, las estadísticas sitúan el inicio de este consumo en torno a los 13 años.  
Es muy difícil evitar que este consumo se produzca si nuestr@s hij@s deciden hacerlo, pero está en nuestra mano educar para que tomen buenas decisiones. 

¿Qué podemos hacer como padres?

- Educar con el ejemplo. Los hábitos llevados a cabo dentro del entorno de la familia son cruciales a la hora de prevenir o fomentar el consumo del alcohol.

- Dialogar mucho con nuestr@s hijos, generar en la familia un buen ambiente de comunicación, donde todo se pueda hablar. Pincha aquí si quieres saber más sobre comunicación en la familia.

- Fortalecer la autoestima de nuestr@s hij@s, a mayor autoestima menor posibilidad de ser arrastrado por el grupo y que sean capaces de tomar sus propias decisiones. (Aquí tienes más sobre autoestima y adolescentes)

- Conocer a los amig@s de nuestros hij@s, puedes ser bueno ofrecer de vez en cuando nuestra casa para que puedan ver una película o comer una pizza junt@s y así ver sus interacciones y conocer con quién se mueven.

Negociar horarios para las salidas nocturnas, tener claro que siempre nos van a decir que sus amig@s salen más tiempo. Aplicar nuestros propios criterios sin miedo. Suele ser bueno hablar con ell@s a la vuelta, preguntarles dónde han ido y con quién han estado. Esta conversación  posterior a la salida nos puede dar pista de si ha habido algún consumo y podremos dialogar sobre ello, en algún caso mejor al día siguiente.

- Fomentar un ocio sano, desde la práctica deportiva a la pertenencia a un grupo de tiempo libre como podría ser por ejemplo un grupo scout. Este tipo de grupos potencia un ocio diferente, alejado del consumismo y centrado en la educación de la persona en autonomía y responsabilidad. 

Supongo que se os ocurrirán muchas cosas más, os animo a que comentéis  vuestras sugerencias y experiencias para mejorar entre todos en esta maravillosa tarea de educar.